
Callos a la Madrileña: Receta Tradicional y Maridaje Perfecto
Callos a la Madrileña: Receta Tradicional y Maridaje Perfecto
¡Imagina el aroma inconfundible de un guiso que evoca las tabernas madrileñas, donde el calor de la cocina se mezcla con risas y copas de vino! Los callos a la madrileña son ese plato reconfortante que une generaciones, un clásico de la casquería española cargado de sabor umami y un toque picante que despierta los sentidos. Perfectos para una cena invernal o una reunión con amigos, estos callos no solo satisfacen el paladar, sino que piden a gritos un buen maridaje con vinos españoles de DO como Rioja o Ribera del Duero.
En Vinomat, nuestra app premium de maridaje vino y comida, te ayudamos a encontrar el vino perfecto para estos callos. Si buscas 'qué vino con callos' o 'maridaje vino callos', has llegado al sitio ideal. Esta receta tradicional, con su sofrito intenso y texturas melosas, se eleva con un tinto robusto que corte la grasa y realce el picante. Prepárate para cocinar unos callos que quiten el hipo y descubre cómo Vinomat te guía en la combinación perfecta. ¡Sigue leyendo y transforma tu cocina en una tasca madrileña!
Sobre Este Plato
Los callos a la madrileña son un emblema de la gastronomía castiza de Madrid, un guiso humilde que nació en las cocinas populares del siglo XIX y se consolidó como tapa estrella en las barras de la capital. Originarios de la tradición de aprovechar las vísceras –esa casquería tan nuestra–, estos callos representan el ingenio español: de los callos de ternera se extrae una textura gelatinosa y tierna que absorbe como ninguna los sabores del sofrito. No son solo comida; son memoria viva de las meriendas de entresijo en la Plaza Mayor o las posadas de la Sierra.
Culturalmente, los callos encarnan el espíritu social de España: se comparten en mesas largas, con pan crujiente para mojar y vino generoso que fluye. En Madrid, donde las cenas son tardías y las tapas un ritual, este plato brilla en invierno, calentando el cuerpo y el alma. Su perfil picante y umami –gracias al chorizo, morcilla y pimentón de La Vera– lo hace ideal para maridajes con vinos tintos de cuerpo medio, que equilibren su riqueza.
¿Qué hace especiales a estos callos? Su cocción lenta, que funde sabores en un caldo brillante y espeso, y esa dualidad entre lo rústico y lo refinado. En regiones como Castilla, donde la DO Rioja reina, se sirven con orgullo local. Si eres un amante de la receta española auténtica, estos callos te transportarán a la esencia de nuestra cocina regional. Y con Vinomat, explora 'vino para callos' al instante para una experiencia sensorial completa.
Ingredientes Clave y Su Rol
El secreto de unos callos a la madrileña perfectos radica en sus ingredientes, cada uno aportando capas de sabor que se entrelazan en armonía. Los callos de ternera (1 kg limpios) son la estrella: su colágeno se gelatiniza en cocción lenta, dando esa textura melosa y umami que envuelve todo. Limpios y troceados, absorben el sofrito como esponjas.
El chorizo curado (200 g) y la morcilla de cebolla (150 g) inyectan ahumado, grasa sabrosa y un picante sutil que eleva el guiso. El chorizo suelta su pimentón y especias, mientras la morcilla añade dulzor de sangre y cebolla. Los garbanzos secos (300 g) aportan cremosidad y sustancia, remojados la víspera para tiernizarse sin deshacerse.
En el sofrito, la cebolla (1 mediana), ajos (4 dientes), pimiento rojo y tomate triturado (300 g) construyen la base dulce y aromática. El pimentón de La Vera (dulce y picante) es irrenunciable: su ahumado extremeño define el color rojo intenso y el 'punto' picante. El vino blanco seco (150 ml) desglasifica, evaporando alcohol y concentrando aromas; el caldo de carne (500 ml) une todo.
Especias como laurel, clavos, pimienta en grano y guindilla perfuman sin dominar. El hueso de jamón infunde salinidad natural, y el romero fresco decora con frescura herbal.
Para maridaje, esta bomba umami y grasa pide vinos con acidez y taninos moderados: un Rioja crianza corta la untuosidad, mientras un Ribera del Duero abraza el picante. En Vinomat, busca 'maridaje vino callos' para recomendaciones personalizadas. Estos ingredientes no solo saben bien; bailan juntos en el paladar, celebrando la tradición española.
Receta
| Prep Time | 180 minutes |
|---|---|
| Cook Time | 30 minutes |
| Total Time | 210 minutes |
| Servings | 4 |
| Difficulty | Moderate |
Ingredients:
- 1 kg Callos de ternera limpios
- 300 g Garbanzos secos
- 200 g Chorizo curado para guisar
- 150 g Morcilla de cebolla para guisar
- 1 unidad Hueso de jamón
- 1 unidad mediana Cebolla
- 4 dientes Dientes de ajo
- 1 unidad pequeña Pimiento rojo
- 300 g Tomate triturado natural
- 2 cucharaditas Pimentón de la Vera dulce
- 1/2 cucharadita Pimentón de la Vera picante
- 150 ml Vino blanco seco
- 500 ml Caldo de carne
- 1 unidad Hoja de laurel
- 2 unidades Clavos de olor
- 8 granos Pimienta negra en grano
- 4 cucharadas Aceite de oliva virgen extra
- 1 cucharadita Sal fina
- 1 unidad pequeña Guindilla seca entera
- 2,5 l Agua
- 1 ramita Romero fresco
Instructions:
- La víspera, poner los garbanzos secos a remojo en abundante agua fría con una pizca de sal y dejarlos entre 10 y 12 horas. Guardar en la nevera durante el remojo.
- Limpiar los callos de ternera si fuera necesario, retirando restos de grasa y lavándolos bien bajo el grifo con agua fría. Escurrirlos y cortarlos en trozos de bocado de unos 3 cm, similares a los que se ven en la imagen.
- Colocar los callos troceados en una olla grande, cubrir con agua fría y llevar a ebullición fuerte durante 5 minutos para blanquear. Espumar las impurezas que suban a la superficie, apagar el fuego, escurrir los callos y enjuagarlos de nuevo con agua caliente.
- Volver a poner los callos en la olla limpia, añadir el hueso de jamón, la hoja de laurel, los clavos de olor y los granos de pimienta negra. Cubrir con unos 2 l de agua limpia, llevar a ebullición suave, tapar parcialmente y cocer a fuego medio-bajo durante 60 minutos, retirando la espuma que se forme.
- Mientras tanto, escurrir los garbanzos remojados y enjuagarlos ligeramente. Pasados los 60 minutos de cocción de los callos, añadir los garbanzos a la olla. Si es necesario, añadir algo más de agua caliente para que queden bien cubiertos. Continuar la cocción a fuego lento entre 60 y 75 minutos más, hasta que callos y garbanzos estén tiernos pero sin deshacerse.
- Mientras se cuecen callos y garbanzos, preparar el sofrito. Pelar y picar la cebolla en brunoise fina. Pelar los dientes de ajo y picarlos muy finos. Lavar el pimiento rojo, retirar semillas y nervios, y cortarlo en tiras finas (juliana) de tamaño similar a las que se aprecian en la imagen.
- Cortar el chorizo en rodajas gruesas de aproximadamente 1 cm de grosor, tal como se ve en el plato final. Cortar la morcilla en rodajas del mismo grosor, manipulándola con cuidado para que no se deshaga.
- En una sartén amplia, calentar las 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra a fuego medio. Sofreír la cebolla con una pizca de sal durante 8-10 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que esté muy tierna y ligeramente dorada.
- Añadir el ajo picado y el pimiento rojo en juliana a la sartén y sofreír 5 minutos más, hasta que el pimiento esté blando y el ajo fragante pero sin quemarse.
- Bajar el fuego, incorporar el pimentón de la Vera dulce y el pimentón de la Vera picante, junto con la guindilla seca entera. Remover rápidamente durante unos 20 segundos para que el pimentón se tueste ligeramente sin quemarse.
- Añadir de inmediato el tomate triturado natural al sofrito para detener la cocción del pimentón. Subir ligeramente el fuego y cocinar el conjunto durante 10-12 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que el tomate haya reducido y el sofrito tenga textura espesa y color rojo intenso.
- Verter el vino blanco seco sobre el sofrito y desglasar, rascando el fondo de la sartén con una espátula de madera para recuperar todos los jugos. Dejar hervir 3-4 minutos para que se evapore el alcohol.
- Añadir el caldo de carne al sofrito y mezclar bien. Dejar hervir a fuego medio durante 5 minutos para que los sabores se integren y la salsa adquiera un tono rojo brillante similar al de la imagen.
- Comprobar la cocción de los callos y los garbanzos en la olla. Cuando estén tiernos, retirar el hueso de jamón, la hoja de laurel, los clavos y, si se desea, los granos de pimienta. Verter el contenido de la sartén con el sofrito y el caldo de carne en la olla de los callos.
- Añadir las rodajas de chorizo a la olla y mezclar suavemente para no romper los garbanzos. Cocer a fuego lento durante 15 minutos para que el chorizo suelte su grasa y perfume el guiso, consiguiendo el aspecto rojizo y brillante del caldo.
- Incorporar con cuidado las rodajas de morcilla a la olla, colocándolas sobre la superficie del guiso para que no se deshagan. Cocer 10 minutos más a fuego muy suave, moviendo la olla en vaivén en lugar de remover con cuchara.
- Transcurrido el tiempo de cocción, probar el punto de sal del guiso y ajustar al gusto con pequeñas cantidades de sal fina, teniendo en cuenta la sal que aporta el hueso de jamón, el chorizo y la morcilla. Retirar la guindilla si se desea un picante más suave.
- Apagar el fuego y dejar reposar los callos a la madrileña tapados durante al menos 15 minutos. Este reposo permite que la salsa espese ligeramente y que los sabores se redondeen.
- Para emplatar de forma similar a la imagen, utilizar cuencos hondos blancos. Colocar primero una base generosa de garbanzos y trozos de callos bien napados con la salsa roja. Distribuir por encima 2 o 3 rodajas de chorizo y 1 o 2 rodajas de morcilla por ración, procurando que queden visibles. Añadir algún trozo de pimiento rojo del guiso para dar contraste de color.
- Terminar cada cuenco colocando en el centro una ramita pequeña de romero fresco a modo de decoración aromática, tal como se aprecia en la foto. Servir los callos a la madrileña bien calientes, con pan blanco al lado si se desea, y recordar a los comensales que ajusten de sal en la mesa según su gusto.
Nutrition Facts (per serving):
- Calories: 520 kcal
- Protein: 32.0g
- Fat: 28.0g
- Carbohydrates: 45.0g
- Salt: 1.8g
Dietary Information: Gluten-free, Dairy-free, Nut-free
Maridajes Perfectos con Vino
¡Los callos a la madrileña claman por un vino que abrace su intensidad! Este guiso, con su umami profundo, grasa del chorizo y morcilla, y picante del pimentón, necesita vinos tintos de cuerpo medio-alto, con acidez viva para cortar la untuosidad y taninos suaves que no dominen la casquería. Prioriza DO españolas, joyas de nuestras bodegas.
1. Rioja Crianza (DO Rioja): El rey para callos. Busca un tempranillo con 2 años en barrica: notas de vainilla, frutos rojos y cuero que mimetizan el sofrito. Su acidez media equilibra la grasa; taninos pulidos realzan el umami. Ejemplo: un Marqués de Riscal Crianza (€8-12), disponible en El Corte Inglés o Carrefour. Perfecto para 'qué vino con callos'.
2. Ribera del Duero Roble (DO Ribera del Duero): Robusto y afrutado, con tempranillo potente. Su cuerpo medio-alto y toque balsámico contrarrestan el picante, mientras la fruta madura abraza la morcilla. Prueba un Protos Roble (€7-10) en vinotecas locales. Ideal si buscas 'maridaje vino callos picantes'.
3. Rueda Verdejo (DO Rueda): ¿Blanco con callos? ¡Sí! Su acidez alta y notas cítricas-herbales limpian el paladar de la grasa, refrescando el guiso. Un Kiefer Verdejo (€6-9) en supermercados. Genial para variación ligera.
4. Priorat Garnacha (DO Priorat): Potente, mineral y especiado. Taninos firmes y alcohol equilibrado potencian el pimentón. Un Cellers Scala Dei (€12-15) para ocasiones especiales, en El Corte Inglés.
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Consejos de Cocina y Técnicas
Cocinar callos a la madrileña es arte paciente: el error común es apresurar la cocción, dejando los callos duros como suela. Blanquea siempre 5 minutos para eliminar impurezas; usa olla grande para no overcrowdear. Remoja garbanzos 12 horas –¡nada de lata, para textura auténtica!
En el sofrito, tuesta pimentón 20 segundos max: quemado amarga todo. Añade morcilla al final, a fuego bajo, moviendo la olla para no romperla. Reposa 15 minutos post-cocción: la gelatina espesa la salsa mágicamente. Si usas olla rápida, reduce tiempos pero prueba ternura.
Evita exceso de sal –chorizo y hueso ya aportan– y ajusta picante con guindilla. Para callos más finos, machaca ajo con perejil al final (toque tradicional). Congela porciones: sabe mejor al día siguiente. Con estos trucos, tus callos rivalizarán con los de Las Bravas. Usa Vinomat para perfeccionar el maridaje.
Sugerencias de Servicio
Sirve callos en cuencos hondos, calientes, con rodajas de chorizo y morcilla visibles, ramita de romero para aroma. Acompaña con pan de cristal o rústico para mojar –¡imprescindible!. En mesa madrileña, pon a€ lado alioli casero o picos para crunch.
Ideal para 4 en cena tardía: crea ambiente con velas, mantel rojo y vinos descorchados. Comparte como tapa gigante o plato principal con ensalada verde. En invierno, calienta con chimenea; en verano, versión ligera sin tanta grasa. Eleva la experiencia con Vinomat: ¡tus invitados alucinarán!
Conclusión
¡No esperes más para probar estos callos a la madrileña, el guiso que une tradición y placer! Con esta receta infalible y maridajes de vinos DO españolas, transformarás cualquier comida en fiesta castiza. Descarga Vinomat ya y descubre 'vino para callos' perfectos. ¡A cocinar, a beber y a disfrutar lo mejor de España!

